Recetas del recetario
Recetas de la tradición de Hildegarda, cada una con su fuente. Busca por nombre o por lo que tienes en la despensa.

Galletas de la alegría
Las galletas de espelta con nuez moscada, canela y clavo que Hildegarda recomendaba comer a menudo para 'alegrar el espíritu'. La receta más conocida de su cocina.

Habermus, el desayuno de espelta
Copos de espelta cocidos con manzana, canela, galanga y pelitre, endulzados con miel. El desayuno caliente con el que empieza el día en la cocina de Hildegarda.

Manzanas asadas con canela y miel
Manzanas al horno con canela, miel y almendra laminada. El postre suave con el que las casas hildegardianas cierran los días de ayuno.

Sopa de espelta con tomillo serpol y remolacha
Una sopa rápida de harina de espelta, tomillo serpol y remolacha cocida. Hildegarda recomendaba el tomillo serpol cocido con la comida para la piel.

Vino de perejil y miel para el corazón
Perejil cocido en vino con vinagre y miel, colado y guardado en botella. Hildegarda lo prescribía 'a quien sufre en el corazón, en el bazo o en el costado'.

Caldo de pie de ternera
Pies de ternera cocidos tres horas con hinojo, apio, zanahoria y las especias de Hildegarda. Un caldo gelatinoso para tomar en taza o como base de sopas.

Crema de calabaza con fenogreco y pelitre
Calabaza cocida con cebolla, ajo y las especias de Hildegarda, ligada con harina de espelta y servida con queso de cabra y cebollino.

Crema de hinojo
Hinojo cocido en caldo con sivesán, triturado y ligado con mantequilla y harina de espelta. Nuez moscada al final.

Ensalada de hinojo con queso y fruta
Hinojo en tiras finas con piña o naranja, manzana y queso emmental, aliñado con yogur, aceite de girasol, galanga y pelitre. Fresca y con las especias de Hildegarda.

Ensalada de hinojo, naranja y almendras
Hinojo cocido en dados con naranja, almendra tostada, vinagreta y perejil. Fresca, rápida y de las pocas ensaladas de la cocina hildegardiana.

Gachas de avena con leche de almendras
Copos de avena cocidos cinco minutos en leche de almendras o de castañas, con miel y fruta. Un desayuno caliente para los días en que no hay habermus.

Granos de espelta cocidos con yema de huevo
Grano entero de espelta, bien cocido en agua, con una yema de huevo o un poco de mantequilla y una pizca de sal. El plato que Hildegarda prescribía a quien no tenía fuerzas ni para masticar.

Habermus de transición
La versión de entrada al habermus: agua caliente con unas cucharadas de granos de espelta cocidos, manzana, almendra, canela, galanga, pelitre y miel. Para empezar poco a poco con la espelta.

Hinojo en salsa de espelta y nuez moscada
Bulbos de hinojo cocidos en caldo y napados con una salsa ligera de mantequilla, harina de espelta, nata y nuez moscada. El hinojo como verdura de plato.

Hinojo gratinado
Bulbos de hinojo cocidos despacio sobre cebolla y vino blanco, cubiertos con una salsa de nata, harina de espelta y queso, y gratinados.

Infusión de hinojo
Semillas de hinojo en agua caliente. La bebida caliente con la que Hildegarda recomendaba empezar la primera comida del día.

Muesli de copos de espelta con fruta
Copos de espelta con plátano, queso fresco o yogur, aceite de cáñamo, fruta de temporada y psyllium. El desayuno hildegardiano sin fuego.

Pan de espelta con masa madre
Dos hogazas de harina de espelta blanca e integral con masa madre, sal y agua. El pan de cada día en la mesa de Hildegarda.

Quiche de hinojo con masa de espelta
Masa quebrada de harina integral de espelta rellena de hinojo, huevo, nata y queso. Para llevar, para compartir, para el día siguiente.

Sopa de calabacín con sémola de espelta
Calabacín, zanahoria y cebolla en puré, espesados con sémola de espelta y aromatizados con pelitre y galanga. Una sopa de diario.

Sopa de calabaza con apio y granos de espelta
Calabaza y apio nabo cocidos en caldo y triturados, servidos con granos de espelta enteros que cada cual añade a su cuenco. La sopa más saciante de la semana de ayuno.

Sopa de castañas con apio
Castañas peladas cocidas con apio nabo y laurel, trituradas y ligadas con harina de espelta. La castaña era para Hildegarda un alimento para casi todo.

Sopa de cebolla con pan de espelta
Cebolla pochada despacio, espesada con harina de espelta y gratinada con pan de espelta y queso. Hildegarda solo aprobaba la cebolla bien cocida.

Sopa de garbanzos con sémola de espelta
Garbanzos cocidos despacio con apio y zanahoria, especias de Hildegarda y una cucharada de sémola de espelta para ligar. Caldosa, como debe ser.

Sopa de hinojo
Bulbos de hinojo salteados, cocidos en caldo y ligados con una yema. De las sopas que Casa Santa Hildegarda propone para la semana de ayuno.

Sopa de judías con apio y sémola de espelta
Judías secas cocidas despacio y con mucha agua, con apio en rama y una cucharada de sémola de espelta al final. Caldosa y sencilla, como pide el ayuno.

Sopa de remolacha roja con harina de espelta
Remolacha cocida y rallada en un caldo ligado con harina de espelta, con pelitre, tomillo serpol y fenogreco. La sopa roja de la semana de ayuno.

Sopa de verduras con copos de espelta
Hinojo, zanahoria y judías verdes cocidas a fuego lento, con copos de espelta y especias al final. La sopa base de la semana de ayuno hildegardiana.